Parientes de Chita.

La carga hace andar al burro y ¿al Gallo?.. Seguramente la gallina con su lindo cacarear.

Soy muy incrédulo, pero me gusta que me platiquen. Vamos todos podemos opinar o presumir, es una necesidad imperante que tenemos para  demostrar o sentir que tenemos el garrote más grande, o las plumas más coloridas.

 Yo siempre presumo que estoy de lujo, aunque sé que siempre hay ese problemita que me jode el despertar o el dormir. Y no falta aquella alma piadosa que te soba la espalda para decirte que  eso que duele hoy mañana dará risa.  Guárdate tus consejos de lo que vendrá que ya tengo a un lindo marica que me dice mi horóscopo en las mañanas. Sería lo honesto que decir, pero la prudencia invita a agradecer los consejos.

Sin embargo  el evitar el dolor ajeno es un pilar para la humanidad. Imagínense al primer doctor. Un mandril medio parlante que descubrió en la desesperación que da un dolor de muelas que aquella planta lo había curado, al ver que su colega le dolía le recomendó aquella hierva y wuala la humanidad encontró a su primer medico.

 Por ser metiche, por amor al prójimo o por necesitar otros brazos que detengan a un mamut en estampida que le permita llevar comida a casa, para que su señora no le moleste por ser el chango más débil de su manda.

 Después por sus conocimientos en medicina se hace o lo hace de esos que hablan directo con Dios. Y tenemos  a los sacerdotes y después el poder y del poder al gobierno y del gobierno al tributo y del tributo a  la separación de Dios con los peladillos que cobraban y gobiernan a su nombre y después un pretexto que para decir las reglas para tener la vida eterna. Y los demás con la necesidad de creer, creer lo que sea, para pertenecer a la manada de simios parlantes hay que creer. Y todo por un dolor de muelas.

Al ser una necesidad de nuestra especie el creer, tenemos una gama de religiones y de normas sociales, que han sido necesarias para que podamos mantenernos  en manda y con ello sobrevivir, pues si fuéramos solitarios hace mucho tiempo que la raza humana se hubiera extinguido.

 Quién soy yo para decir que culto o que religión está mal o está bien, para decir si comer en la mesa con camisa o sin ella es lo correcto si tan solo soy un ñerito con plumón para rayar tonterías. Tengo mi club y aunque no me guste del todo, me ayuda a no ser como mi pariente lejano que corría persiguiendo la cena. Pero en ciertos días dan ganas de serlo o ¿no?.

   Dependiendo la creencia que se tenga o que se herede será su club. Dependiendo que tan fanático sea  será su grado de felicidad, el fanatismo está mal cotizado, da mucha felicidad. Solo hace falta ver la cantidad de endorfinas que libera un chiva hermano cuando su equipo le mete un pepino al Atlas. O la cara de éxtasis que tiene los ven al Rogelio Aguas cuando les canta el Dark side of the moon, o la satisfacción que da ser miembro activo de algún culto. Vamos encontrándole sentido a la vida siendo fanáticos, en mayor o menor escala.

  Lo que sí está mal es cuando los clubs se pelen y con ello se lleven a sus seguidores de nalgas a la tumba. O que el dominante del club se pase de su dosis de poder para lastimar a los demás.

 Pero también esto es parte de nuestra especie, antes de dominar a los caballos dominaron a los vecinos para que trabajaran por ellos. Y dicen que somos parientes de los changos pobres animales que pena les hemos de dar.

Pero no se me pongan mal, es mejor creer que dejar de hacerlo. Ósea que crean en lo que más endorfinas les dé.  Que al final yo solo creo que a sufrir no hemos venido.

Han de disculpar retome las letras, pero sigo buscando mi yo interior, mi estilo cosa que nomás no encuentro, pero es un orgasmo para este que les escribe el tiempito que les robé.